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viernes, 24 de abril de 2009

HIPOACUSIA INFANTIL



La hipoacusia se define como la disminución de la percepción auditiva.

En la hipoacusia leve sólo surgen problemas de audición con voz baja y ambiente ruidoso. En las moderadas se aprecian dificultades con la voz normal; existen problemas en la adquisición del lenguaje y en la producción de sonidos.

En las severas sólo se oye cuando se grita o se usa amplificación.

No se desarrolla lenguaje sin ayuda. En las profundas la comprensión es prįcticamente nula, incluso con amplificación. No se produce un desarrollo espontáneo del lenguaje.

En la hipoacusia de transmisión existe una deficiencia de la transformación de energía en forma de ondas sonoras a ondas hidráulicas en el oído interno, que impide que el sonido llegue a estimular correctamente las células sensoriales de órgano de Corti por lesiones localizadas en el oído externo o medio.

Las malformaciones severas del oído externo y del oído medio, tales como la ausencia de conducto auditivo externo y membrana timpįnica y la fusión de los huesecillos, si la cóclea es normal, provoca una perdida auditiva de 60 dB como máximo, suficientemente grave para comprometer la adquisición del lenguaje, pero susceptible de amplificación.

En la hipoacusia neurosensorial existe una inadecuada transformación de las ondas hidráulicas en el oído medio en actividad nerviosa por lesiones en las células ciliadas o en las auditivas.

Existe también la sordera cortical y los trastornos de percepción del lenguaje que trascienden estos últimos del objetivo de esta unidad didáctica. Por lo dicho anteriormente, cualquier sordera superior a 60 dB indica una pérdida neurosensorial pura o mixta.

Por último hay hipoacusias mixtas que participan de ambos mecanismos.

Las principales causas de sordera infantil severa y profunda son las genéticas -al menos el 50% de todos los casos-, adquiridas y malformativas.

Atendiendo al momento de producirse la pérdida auditiva, las hipoacusias se clasifican en prelinguales, en las que la lesión se produjo con anterioridad a la adquisición del lenguaje (0-2 ańos), perilinguales, cuando sucedió durante la etapa de adquisición del lenguaje (2-5 ańos) y poslinguales cuando la pérdida auditiva es posterior a la estructuración del mismo. Naturalmente, cuanto más precoz sea la pérdida, tanto más grave.

viernes, 17 de abril de 2009

¿ES DIFICIL HABLAR DE SEXO?



Hablar con su hijo(a) sobre el sexo podría ser algo difícil de hacer. Es probable
que se sienta apenado(a) al hablar sobre el sexo. Tal vez piense que hablar
sobre el sexo hará que su hijo(a) adolescente quiera tener relaciones sexuales.
También podría darse el caso de que su hijo(a) parezca no querer hablar con
usted acerca del sexo.

No se preocupe. A muchos de los padres se les hace difícil hablar sobre
el sexo con sus hijos. El sexo es algo privado y personal. Si le es difícil hablar
sobre el sexo, siga estos consejos:

• Sea honesto(a). Explíquele su incomodidad a su hijo(a). Dígale que no
le es fácil hablar sobre el sexo—tal vez debido a su propia personalidad—
pero que usted piensa que es importante que su hijo(a) reciba información
de parte de usted.

• Si hay ciertos temas que le resultan incómodos, trate de hablar lenta,
calmada y suavemente.

• Ensaye hablar con su cónyuge, compañero(a), amigo(a) u otro padre
o madre. Saber lo que quiere decir y repasar las palabras podría facilitar
hablar sobre el sexo con su hijo(a) adolescente cuando llegue la hora.

• Si usted simplemente no puede hablar con su hijo(a) sobre el sexo, pídale
a su pediatra que le de información relacionada al sexo. Un tío o tía de
confianza o un ministro, sacerdote o rabí podría ayudarle. Finalmente,
muchos padres creen que es de ayuda darle un libro sobre la sexualidad
humana a sus hijos adolescentes.

“¿Querrá mi hijo(a) tener relaciones sexuales
si le hablo sobre el sexo?”

Los padres muchas veces temen que incluso hablar sobre el sexo podría
parecerle excitante a sus hijos y hacer que tengan relaciones sexuales.
Los adolescentes tendrán curiosidad sobre el sexo, independientemente
de que usted toque o no el tema. En varios estudios se ha demostrado
que los adolescentes cuyos padres hablan abiertamente sobre el sexo son
de hecho más responsables en cuanto a su conducta sexual.

Su guía es importante. Le ayudará a su hijo(a) adolescente a tomar
decisiones difíciles acerca del sexo y podría ser menos probable que se
exponga a contraer enfermedades de transmisión sexual o que tenga un
embarazo no planeado. Los adolescentes que tienen poca información sobre
el sexo (normalmente los adolescentes que se enteran sobre el sexo por medio
de los amigos) o que no tienen información en lo absoluto son las personas
con mayores probabilidades de tener problemas.

“Quiero hablar con mi hijo(a) adolescente sobre el
sexo, pero cada vez que trato de comenzar una
conversación, simplemente se me queda mirando”

No es siempre fácil hablar con su hijo(a) adolescente acerca de cosas triviales,
por lo que podría ser mucho más difícil hablar de algo tan privado como el
sexo. Su hijo(a) podría sentirse muy apenado(a) de hablar con usted acerca del
sexo. Podría tener miedo de que si le dice algo sobre el sexo, usted podría
usar esa información en su contra más adelante. También podría pensar que lo
que él(ella) piensa acerca del sexo es algo que a usted no debe importarle.

Los adolescentes necesitan su privacidad. Sin embargo, también necesitan
información y guía de parte de los padres. Trate de establecer un equilibrio.

Dígale a su hijo(a) adolescente que aunque usted preferiría que él(ella)
aceptara sus valores, él(ella) tendrá que tomar sus propias decisiones
sexuales. Dele a su hijo(a) una oportunidad de decirle lo que piensa y de
hacerle preguntas. Si su hijo(a) no dice nada cuando usted trate de hablar
sobre el sexo, diga entonces de cualquier manera lo que tenga que decir.

Su mensaje será escuchado. Si su hijo(a) está en desacuerdo con lo que tenga
que decirle o si se enoja, alégrese. Eso significará que su hijo(a) al menos
habrá oído lo que haya dicho. Esas conversaciones le ayudarán a su hijo(a)
adolescente a aprender a pensar en cuanto a sus acciones. También le ayudará
a desarrollar un sistema de valores sólido, incluso si es diferente al suyo.

lunes, 30 de marzo de 2009

NUESTROS HIJOS Y EL INTERNET, Parte II



En cuanto a los trabajos de modelaje sin que se tenga que salir del lugar de residencia y que no solo ofrecen a las chicas sino que también involucra a los muchachos; le ofrecen cierta cantidad de dinero para dejarse fotografiar, comienzan por tomarles fotos vestidos hasta que poco a poco los convencen de desnudarze, estas fotos son las que circulan en la red y sirven también como amenaza para los chicos, porque en caso de que ya no quieran seguir con tal empleo, los amenzan con mostrarlas a los padres.

Otra forma de atraer a los jovenes para fines de explotación y abuso sobre todo a las jovencitas, es prometiéndoles que en determinado sitios les ofrecen el servicio de contactarlas con su "pareja ideal", para ello la víctima coloca en Internet su fotografía con la que se da a conocer ante sus supuestos "galanes".

Como por arte de magia y muy a tiempo, la chica recibe correo electrónico de alguien interesado en ella. El galán viaja al país donde ella vive, la invita a salir, le ofrece matrimonio y se la lleva al exterior, donde un comprador esta esperando la mercancía previamente seleccionada ( fotografia enviada).

Ante este panorama que resulta alarmante , los padres deben estar muy alertas y entender que el internet no es una herramienta que les "cuida y entretiene" a los hijos mientras ellos trabajan o los suple en su labor de informar, orientar y educar e sus hijos .

Por lo tanto la solución ante tales problemas no esta en prohibirles a los hijos a que conozcan y exploren estas nuevas tecnologías, sino informarse, navegar para conocer lo que hay en la red, verificar los sitios que visitan sus hijos, con quienes se contactan y los correos que reciben; seleccionar sitios aptos y sobre todo hablar con ellos acerca de estos peligros a los que se pueden enfretar, pero siempre adaptando la información de acuerdo al desarrollo psicosexual de su hijo y valiendose del amor que le tiene.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿REGAÑAR? SI, PERO CON INTELIGENCIA



La educación de los niños exige que se marquen ciertos límites a sus deseos y en ocasiones, debemos utilizar los regaños como herramientas para tratar de establecer normas de conducta.

Los regaños no le gustan a nadie, pero en ocasiones son necesarios, pues educar sin tener jamás un conflicto con los niños es altamente perjudicial, lo que significa que estamos de alguna manera consintiéndolo e impidiendo su desarrollo normal como individuo. Los padres que no castigan a su hijo cuando la situación lo exige, no le hacen ningún favor, pues necesitan que le marquen los límites y tener la seguridad que cuando rompen una norma habrá alguien que pueda detenerlos, que casi siempre se trata de papá o mamá.

No pretendo orientar a los padres hacia una conducta alternativa represiva y de castigo para los hijos, pero ya que el regaño es una de las armas tradicionales para educarlos, debemos tener en cuenta los aspectos que nos permitirán convertir el regaño en una herramienta efectiva con la que los niños aprenderán a comportarse.

Es importante regañar al niño después de haber hecho una travesura, porque si esperamos a que colme nuestra paciencia, corremos el riesgo de exagerar en una reprimenda por cosas de menor importancia. Cuando al niño se le llama la atención de inmediato, al cometer la falta, evitamos ir acumulando sentimientos negativos. Si le dejamos ver nuestro disgusto inmediatamente, conseguiremos que entienda qué es lo que tanto molesta a sus padres, dejará de hacerlo y no habrá necesidad de volver a reprenderlo por esa misma travesura. Si se deja pasar mucho tiempo para luego expresarle claramente que no se le aprueba una actitud determinada, el niño no encontrará relación entre la actitud de la persona que lo regaña y el acto negativo del momento, y con toda seguridad, volverá a repetirlo en cuanto le sea posible.

Cumplir lo que se promete.

Amenazar al niño con que va a ser reprendido y no hacerlo, es una de las costumbres de los padres que más malcrían a los niños. Si hoy mete sus dedos en el enchufe y sólo recibe una amenaza de que va a ser castigado, con toda seguridad volverá a hacerlo. Por otra parte, si hoy es regañado por esta circunstancia y mañana repite esta misma conducta, también se le debe reprender, pues de otra manera, la situación le parecerá muy confusa.

Al enseñarle conductas tienen que estar de acuerdo los padres en el mismo punto, de manera que el niño entienda cuáles son las cosas que no debe hacer sin contradicciones. Por ejemplo, si el niño no hace caso cuando es mandado a su cuarto por un determinado castigo, uno de los padres debe llevarlo a su dormitorio.

Es importante también evitar hablarle y darle al niño avisos de forma rutinaria, repitiéndole a cada instante cosas como ?no te muevas tanto?, ?deja de correr por la casa?, etc., pues se acostumbrará a esto de tal manera que las palabras perderán su efecto y las oirá pero sin escucharlas.

Los niños son expertos en el arte de la actuación y en ocasiones, se valen de lo que sea para conseguir lo que quieren. Esto incluye principalmente llorar ?y si es posible hasta con lágrimas de cocodrilo. Cuando utilicen estos recursos es importante que los padres no cedan, porque lo único que lleva al niño es a entender que cada vez que necesite solucionar un problema o salirse con la suya, lo logrará llorando, o con pataletas y rabietas.

Una vez que logran lo que quieren conmoviendo a los padres, cada vez que se encaprichen con algo, llorarán hasta conseguir su objetivo, con el agravante de que sus rabietas aumentarán en la medida en que sea consentido y que los padres cedan en cuanto se pone a llorar. Por otra parte, los padres son los que le restan importancia a las normas y no habrá manera de impedir que continúen con actitudes incorrectas.

No hay que gritarle sino mantener una actitud firme con él y no ablandarse ante sus chantajes.

Una muy buena táctica es tomarlo por los hombros, mirarlo con carácter y fijamente para que sepa que la cosa es en serio y exigirle que se calme (los gritos desde lejos tienen menos efecto) y cuando se le pase la rabieta y entienda que no puede seguir haciendo cosas malas, puede devolverle ese juguete que tanto le gusta y explicarle el porqué se le reprendió. Ésta es la mejor estrategia para corregirlo adecuadamente.

sábado, 21 de marzo de 2009

La Guerra no es un Juego y los Ninos no son Marionetas



No es necesario se palestino en estos días para sentirse conmocionado y afligido por el número de niños y jóvenes que han sido heridos y muertos en la ola de disturbios en que se ha visto envuelta la Margen Occidental y Gaza en las últimas semanas.

Tampoco es necesario ser un israelí para sentirse frustrado e indignado con lo que parece ser una posición despreciativa o tolerante por lo menos - con el hecho de que los niños palestinos son los que están en las primeras líneas de la lucha, como si fueran combatientes en la guerrilla.

No importa cual sea la inclinación política de uno, de qué lado del conflicto árabe-israelí uno está o quién es el que está equivocado o quién es el que tiene la razón en este tema. A pesar de todo, tenemos que estar de acuerdo en un punto. Debemos alejar a los niños del campo de batalla. Los niños no debieran tomar parte en un conflicto o en una guerra. Ellos no deben ser las víctimas de los mayores. No deben morir.

Qué le puede importar a un niño muerto si es un símbolo o un mártir, una víctima o el tema de un noticiero? Qué tiene de bueno ser un símbolo de la muerte?

Qué le puede beneficiar a un niño muerto quién está en el lado correcto, si es que lo sabía o lo sabe? Para un niño muerto ya nada importa. Un niño muerto no tiene presente ni futuro. Un niño muerto no tiene ningún derecho, y ya no le importan los derechos que aparecen en los tratados y en las declaraciones que no le sirvieron de sostén.

Es tan fácil para el adulto utilizar a el niño para sus propios propósitos. Es tan fácil arrastrar al niños al juego de la guerra y transformarlo en símbolo. Es tan fácil y tan equívoco. Es tan fácil y tan terriblemente peligroso.

Es tan fácil porque el niño, a través de la historia y en cada sociedad, vive bajo la tutela y autoridad del adulto y de sus padres, a quienes debe obediencia y respeto.

Es tan fácil porque el niño es influido y manipulado fácilmente. La propaganda, la incitación y lo mas importante, la actitud del adulto es tomada por el niño en su valor literal - sin restricciones ni tener en cuenta su perspectiva real. Incluso cuando las intenciones de éstos no tuvieran un significado real, o estaban sólo exagerando para mantener con firmeza sus puntos de vista.

Es tan fácil usar a los niños porque, desde tiempos inmemorables, éstos han sido considerados como propiedad de sus padres y como fuentes futuras la sociedad. Como los emisarios que habrán de llevar los valores y las metas del mundo de hoy al mañana. En muchas sociedades del mundo, la imagen bíblica del sacrificio de Isaac es considerado la prueba de fuego de la fe. Qué desafortunado y que trágico es que la historia de un tan cercano asesinato de un niño por su padre haya encontrdo lugar en nuestra memoria colectiva sin la parte moral de su fin - la prohibición de Dios del sacrificio de un niño.

Es muy cómodo sucumbir a la tentación de utilizar al niño, éstos son tan fáciles de manejar. Es tan simple confundir a un niño entre la imagen y la realidad, entre la fantasía y la verdad. Y qué niño no ha jugado a la guerra con armas de juguete? Qué niño no ha crecido con historias de heroísmo en la lucha? Los niños están expuestos a la violencia y a la guerra en las películas, en los juegos de vídeo y en el computador (ordenador) donde lo único que tienen que hacer es presionar una tecla para apuntar, disparar y destruir - y ganar puntos para el juego. Qué niño no quiere ser un guerrero, un héroe, un ganador, un símbolo?

Qué fácil es para un niño pensar que todo es igual, que es un juego, que puede comenzar y terminar a su antojo, sólo tiene que pulsar un botón!

Qué fácil es para un adulto alistar un niño en la lucha, para los propósitos del mayor - después de todo, el niño está allí y el legado del padre debe continuar. Asi es que su tarea no queda de lado. De esa manera, los niños crecen con los mitos y los valores de su sociedad, así podrán ser los representantes del futuro de su pueblo.

Y se puede fotografiar tan bien los niños. Son noticia que ningún reportero puede dejar de publicar. Si el enemigo se muestra indeciso o se equivoca, podemos hacerlo transformarlo en un vencedor. Y si no es así, una fotografía vale más que mil palabras, y la fotografía de un niño herido o muerto vale mucho más que un millón.

Es tan fácil y tan erróneo. Tan peligroso y tan inmensamente terrible.

La guerra no es un juego de niños. En el campo de batalla, los muertos no se levantan y siguen caminando al fin de la película.

La guerra no es un juego. Los niños no son peones en un tablero de ajedrez o marionetas.

Los niños, por naturaleza, son heridos con facilidad - leve y severamente, tanto en lo físico como en lo mental. Incluso si los soldados apuntanran solamente a las piernas, debemos recordar que las piernas de los adultos están frecuentemente a la altura de un niño. Los niños son físicamente débiles y son fácilmente lastimados. Heridas que pueden no ser fatales en un adulto pueden significar la muerte de un niño.

Los niños están más inclinados al riesgo. Son menos cautelosos y de este modo están más expuestos a correr grandes peligros. En consecuencia, tienen muchas más probabilidades de ser heridos.

Es trágico, pero los hechos demuestran que ese es el caso. Cuando el niño está en las primeras líneas, no hay milagros. Son muertos, son heridos y perjudicados - corporal, mental y espiritualmente.

Todo niño que han sido expuesto a una batalla y a una efusión de sangre, llevará consigo daños psicológicos profundos, incluso si su propio cuerpo no ha sufrido daño alguno.

Poner al niño en las primeras líneas de fuego, como participante activo en la violencia, como agresor o como víctima, puede tener con el tiempo, terribles consecuencias personales y sociales.

Quién abra alguna vez, en el alma de un niño, una puerta a la violencia, incluso para lo que crea que es una causa justa, tendrá gran dificultad para cerrarla en el futuro.

Un niño que ha probado el gusto de la sangre como participante activo en actos de violencia o como víctima, arriesga tener una marca de fuego en su alma y en sus actos a largo plazo.

La violencia tiende a corromper el alma del que hace uso de ella, a disminuir el umbral de agresividad, especialmente cuando se trata de jóvenes. Es como el duende - fácil de liberar, pero prácticamente imposible de halagar para que regrese a su botella.

Un niño que ha tomado parte en actos de violencia es una amenaza para si mismo y para otros, asi como para la sociedad en la que vive, ahora y en el futuro. La agresividad que ha encontrado lugar dentro de su corazón es como si se dirigiera en el futuro, no sólo contra el enemigo sino también contra su familia, sus hijos, otros adultos y en particular, contra los más débiles que él. Es imposible controlar y saber como las semillas de la violencia plantadas en el corazón de un niño, aunque sea para propósitos ostensiblemente legítimos, vanyan a desarrollarse.

Utilizar al niño para propósitos peligrosos es como preparar el camino para la futura manipulación de éste por los adultos. Si es legítimo poner en peligro la vida de los niños en defensa de la fe o de los ideales, nada podrá parar a los adultos en la utilización de los niños para la consecución de otras metas -puede ser indigno, aunque ello pueda acarrear menos muertes.

Es tan fácil usar al niño. Tan terrible y tan extremadamente erróneo.

Los niños no deben ser enviados a las primeras líneas del frente de lucha o del conflicto. No se los debe estimular para que participen en actos de violencia y los adultos tácitamente no debieran permitirles participar, pero no hacen nada para detenerlos.

Ojalá que fuera posible evitar la violencia entre los adultos! Pero, mientras ésta continúe, los niños no deben ser parte del juego. Al final en esto, los adultos deberían estar de acuerdo - aunque no lo estén en ninguna otro asunto.

Los niños no son objetos de propiedad de nadie.

Los niños no deben ser blanco para las armas de nuestro lado, del lado contrario ni de nadie.

Los niños deben vivir. Nuestros niños. Vuestros niños. Los niños donde quiera que se encuentren y quienes sean.

sábado, 14 de febrero de 2009

Consejos para Padres Separados: Cómo Ayudar a sus Hijos con el Proceso de la Separación



Haga las Siguientes 10 Cosas para Ayudar a su Hijo

• Haga un plan que le permita a sus hijos ver y hablar con sus dos padres
• Mantenga contacto con sus hijos para que no se sientan olvidados
• Cerciórese de que sus niños saberlos tenga la ayuda de ambos padres
• No cancele los planes que haga con su hijo
• Haga un hogar para el hijo en la casa de cada padre con un lugar para sus
juguetes, ropa y otras cosas
• Hable con sus hijos regularmente por teléfono
• Tenga sus hijos preparados para las visitas del otro padre
• Este a tiempo para recibir a su hijo
• Mantenga la comunicación entre padres abierta

No Cometa los Errores Siguientes

• No llene la cabeza de su hijo con información negativa tocante el otro padre
• No trate de controlar el otro padre
• No use su hijo para comunicar mensajes negativos entre padres
• No use su hijo para enviar pagos
• No pelee o disluta enfrente de su hijo
• No diga cosas negativas del otro padre
• No le pregunte al hijo con quien quiere vivir
• No obligue que su hijo elige lados
• No utilize su hijo para dañar otro padre
• No se estancan en el pasado y reviven el dolor
• No comunican su enojo y dolor a través de los hijos
• No toman el tiempo para asegurar a sus hijos

Lo Que es Mejor para el Hijo

Cómo se sienten los hijos cuando se separan sus padres?
Cuando la familia pasa por cambios los hijos se preocupan. Los hijos pequeños se preocupan por si van a tener que comer, ropa y juguetes. Y se preocupan por saber quién los va a cuidar. Los hijos mas grandes se preocupan si van a poder terminar su escuela y mantener sus amigos. Muchos también se preocupan por sus padres. Se preocupan si el padre que ya no vive con ellos tendrá comida y cubierta. Se preocupan si el padre se siente solo. Se preocupan si el padre que esta con ellos podra cuidar de ellos estando solo o sola. Se preocupan por hacer lo posible para que este padre vuelva a ser feliz.