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miércoles, 22 de abril de 2009

El ejercicio de la autoridad en la familia



Por Mª. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguia

Una de las acepciones de la palabra autoridad en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua es "carácter o representación de una persona por su empleo, mérito o nacimiento". Así pues, los padres llevan a cabo la representación de un papel que les ha venido al fundar una familia, tener que ejercer la autoridad en la misma.
El ejercicio de la autoridad tiene varias fases:

a. Conocimiento de las metas comunes que tienen los miembros que forman el grupo. La familia como grupo humano está compuesta por personas que tienen niveles distintos de maduración, de responsabilidad, pero que tienen unos vínculos, espacios y metas comunes. Esto no es percibido conscientemente cuando los hijos son pequeños, pero al madurar lo asumen de manera implícita.

b. Comunicar y consensuar con los otros miembros lo que quiere conseguir quien ejerce la autoridad. Quien ostenta la autoridad tiene que saber qué quiere para el grupo. Necesita de un tiempo de clarificación personal. Cuando lo ha realizado, precisa exponerlo de manera explícita a los otros que forman el grupo, de forma verbal como a través de su conducta y decisiones para hallar el consenso entre los miembros del grupo.

c. Cumplir y hacer cumplir las metas marcadas y consensuadas. Pero no basta que todos los miembros del grupo sepamos qué hay que hacer, es necesario que se lleve a la práctica lo previsto. Es la capacidad de mover que tiene quien ejerce la autoridad, ya sea por su fama o prestigio, ya sea por procedimientos más coactivos.
Prescindir de las fases, puede dar lugar a deformaciones de la autoridad. Cuando se prescinde de comunicar y consensuar entre los miembros las normas, surge el autoritarismo ejercicio arbitrario de la autoridad-; cuando no se cumplen ni se hacen cumplir las normas marcadas y consensuadas, se instala el abandonismo -la renuncia a la autoridad.

Los padres tienen autoridad por el hecho de ser padres. Pero la autoridad se mantiene, se pierde o se recobra por el modo de comportarse. La autoridad se mantiene o se recobra por el prestigio. Esta afirmación es equivalente a la de "educamos por lo que somos". Es decir, por la congruencia entre lo que somos, lo que hacemos y lo que decimos.
¿Cómo se tiene prestigio con los hijos?
Por el buen humor: Hay diferentes estilos personales, pero todos se apoyan en el optimismo saber descubrir primero lo positivo de cada persona y de cada situación y en la confianza.

Por la serenidad: Porque asegura las mejores condiciones para actuar con sensatez y con flexibilidad. El nerviosismo, por el contrario, empeora la situación y, desde luego, desprestigia. Han de vernos serenos, sin dar paso a la ira o al enfado por nimiedades; han de vernos que no sacamos las cosas de quicio... Se puede comprobar, además, como los hijos adoptan conductas más serenas cuando están ante una persona tranquila, que no responde con cólera sino con un tono de voz sosegado y conciliador.
Por la paciencia: Los padres tienen un sexto sentido que avisa cuándo y cuánto es necesario volcarse con cada uno, a causa de una enfermedad, unos problemas en clase…
Por mantener una línea de actuación sin dar bandazos, graduando la exigencia según las circunstancias, sin dejar nunca de exigir y exigirse. Desprestigia el dramatismo, el echar en cara, el lamentarse, los falsos juicios...

Por el interés con que se sigue el estudio y los problemas de los hijos, sabiendo apreciar el esfuerzo que se hace, aunque no se traduzca en resultados. Escuchar y dedicar tiempo a "sus problemas" que, aunque nos parezcan nimiedades pueden pesar como losas para ellos. Pero si les apartamos a un lado porque nosotros sí estamos haciendo algo importante (ver la TV, terminar un informe, descansar...), cada vez será más difícil que nos cuentes sus cosas.
Cuando los padres van por delante en lo que exigen de sus hijos: Sin ser perfeccionistas, que conozcan sus fallos y limitaciones, y sus esfuerzos por superarlos.

Cuando se fomenta el prestigio del otro cónyuge: Aprovechar toda ocasión para destacar, discretamente, en una conversación privada con cada hijo, los puntos fuertes del otro cónyuge es una forma de potenciar la autoridad del otro. De un modo sugerente: "¿Te has fijado en tal aspecto de tu padre o madre...?" Y, a continuación, pasar a otra cosa en la conversación.
La autoridad de los padres se refuerza cuando...

Hay acuerdo en cómo educar a los hijos, y en cómo armonizar la autoridad paterna y materna para una mejor educación de cada hijo. La autoridad de los padres ha de ser complementaria, no excluyente, no delegada de uno en otro cónyuge.

Se apela al razonamiento al diálogo, se potencia la responsabilidad de los hijos por aproximaciones sucesivas. Huir tanto del sobreproteccionismo como del desentenderse cuando pueden necesitar ayuda.

Se llega a acuerdos en temas puntuales con los hijos. Se pueden concretar dichos acuerdos mediante contratos de conducta. El llegar a una conducta-meta en los hijos conlleva el descomponerla en los pasos mínimos sucesivos, que hay que reforzar las aproximaciones a la conducta meta y extinguir la conducta a eliminar.

Se evita el sermonear reiterativo porque suele tener un efecto contrario al buscado. Si hay que decir algo a alguien, se dice a solas, de manera clara, con formulación positiva, llegando a acuerdos y fijado el tiempo de revisión de los mismos.

Somos firmes cuantas veces sea necesario, pero sabiendo cambiar a actitudes de flexibilidad y cariño siempre que sea preciso.

Se presta atención al buen comportamiento, a los aspectos positivos que tiene toda persona, y no se atiende únicamente a las conductas desadaptativas.

Se explica con razonamientos por qué los corriges, y se respeta a la persona y se le ayuda a mejorar en los defectos que tiene. Hay que demorar la entrevista para corregir a un hijo nuestro, si no tenemos la suficiente serenidad para hacerlo en este momento. No tratar de vencer sino de convencer. Es la fuerza de la razón quien se ha de imponer no la de los años.

Se le da suficiente autonomía y libertad poco a poco, según el uso correcto que van haciendo de ella. Saber "ir soltando poco a poco las amarras" del niño y sobre todo del adolescente, quedándose lejos por si hace falta ayuda en algún momento.

viernes, 17 de abril de 2009

¿ES DIFICIL HABLAR DE SEXO?



Hablar con su hijo(a) sobre el sexo podría ser algo difícil de hacer. Es probable
que se sienta apenado(a) al hablar sobre el sexo. Tal vez piense que hablar
sobre el sexo hará que su hijo(a) adolescente quiera tener relaciones sexuales.
También podría darse el caso de que su hijo(a) parezca no querer hablar con
usted acerca del sexo.

No se preocupe. A muchos de los padres se les hace difícil hablar sobre
el sexo con sus hijos. El sexo es algo privado y personal. Si le es difícil hablar
sobre el sexo, siga estos consejos:

• Sea honesto(a). Explíquele su incomodidad a su hijo(a). Dígale que no
le es fácil hablar sobre el sexo—tal vez debido a su propia personalidad—
pero que usted piensa que es importante que su hijo(a) reciba información
de parte de usted.

• Si hay ciertos temas que le resultan incómodos, trate de hablar lenta,
calmada y suavemente.

• Ensaye hablar con su cónyuge, compañero(a), amigo(a) u otro padre
o madre. Saber lo que quiere decir y repasar las palabras podría facilitar
hablar sobre el sexo con su hijo(a) adolescente cuando llegue la hora.

• Si usted simplemente no puede hablar con su hijo(a) sobre el sexo, pídale
a su pediatra que le de información relacionada al sexo. Un tío o tía de
confianza o un ministro, sacerdote o rabí podría ayudarle. Finalmente,
muchos padres creen que es de ayuda darle un libro sobre la sexualidad
humana a sus hijos adolescentes.

“¿Querrá mi hijo(a) tener relaciones sexuales
si le hablo sobre el sexo?”

Los padres muchas veces temen que incluso hablar sobre el sexo podría
parecerle excitante a sus hijos y hacer que tengan relaciones sexuales.
Los adolescentes tendrán curiosidad sobre el sexo, independientemente
de que usted toque o no el tema. En varios estudios se ha demostrado
que los adolescentes cuyos padres hablan abiertamente sobre el sexo son
de hecho más responsables en cuanto a su conducta sexual.

Su guía es importante. Le ayudará a su hijo(a) adolescente a tomar
decisiones difíciles acerca del sexo y podría ser menos probable que se
exponga a contraer enfermedades de transmisión sexual o que tenga un
embarazo no planeado. Los adolescentes que tienen poca información sobre
el sexo (normalmente los adolescentes que se enteran sobre el sexo por medio
de los amigos) o que no tienen información en lo absoluto son las personas
con mayores probabilidades de tener problemas.

“Quiero hablar con mi hijo(a) adolescente sobre el
sexo, pero cada vez que trato de comenzar una
conversación, simplemente se me queda mirando”

No es siempre fácil hablar con su hijo(a) adolescente acerca de cosas triviales,
por lo que podría ser mucho más difícil hablar de algo tan privado como el
sexo. Su hijo(a) podría sentirse muy apenado(a) de hablar con usted acerca del
sexo. Podría tener miedo de que si le dice algo sobre el sexo, usted podría
usar esa información en su contra más adelante. También podría pensar que lo
que él(ella) piensa acerca del sexo es algo que a usted no debe importarle.

Los adolescentes necesitan su privacidad. Sin embargo, también necesitan
información y guía de parte de los padres. Trate de establecer un equilibrio.

Dígale a su hijo(a) adolescente que aunque usted preferiría que él(ella)
aceptara sus valores, él(ella) tendrá que tomar sus propias decisiones
sexuales. Dele a su hijo(a) una oportunidad de decirle lo que piensa y de
hacerle preguntas. Si su hijo(a) no dice nada cuando usted trate de hablar
sobre el sexo, diga entonces de cualquier manera lo que tenga que decir.

Su mensaje será escuchado. Si su hijo(a) está en desacuerdo con lo que tenga
que decirle o si se enoja, alégrese. Eso significará que su hijo(a) al menos
habrá oído lo que haya dicho. Esas conversaciones le ayudarán a su hijo(a)
adolescente a aprender a pensar en cuanto a sus acciones. También le ayudará
a desarrollar un sistema de valores sólido, incluso si es diferente al suyo.

viernes, 3 de abril de 2009

SEIS CONSEJOS PARA SER UNA SUPER MAMÀ, PARTE 1



La clave para conquistar a tus hijos está en combinar equilibradamente tu paciencia con tus ganas de reír, pero sin perder la autoridad. Busca momentos para estar con tus hijos.

Paciencia, ganas de reír y jugar, pero sin perder la autoridad. Esa es la combinación perfecta de cualidades que debes alcanzar para convertirte en una mamá muy divertida.

“Mi hijo de 14 años siempre les dice a sus amigos que soy \\'una mamá cool\\'. Sin embargo, a veces me pregunto si realmente lo soy”, comenta Mónica, de 40 años.

La maternidad, para muchas mujeres, es una de las etapas más importantes de la vida. Aunque hay momentos en los que el ser mamá puede convertirse en algo estresante, principalmente para las primerizas, pues suelen pensar —tal vez por inseguridad— que no son buenas madres. Sin embargo, no existe una receta perfecta que te diga cómo desempeñarte como madre.

Por eso, antes de emitir algún criterio sobre tu desenvolvimiento como mamá o hacer un juicio de valor, mejor pregúntales a los directos interesados, es decir a tus hijos.

El conocer qué es lo que ellos opinan de ti te ayudará a saber cuán buena mamá eres. Ahora, el ser una buena madre no siempre quiere decir que seas buena onda. Y si eso es lo que quieres ser, Mía te regala unos consejos que te harán mucho más divertida la tarea.

1 INVOLÚCRATE

EN SUS JUEGOS
Una mamá buena onda se involucra en las cosas de sus hijos, desde que son pequeños. Para ellos, es importante tener cerca a su mamá, pero qué mejor si ella se saca tiempo para jugar con ellos. “No es agradable una mamá que está todo el tiempo ocupada”, dice la sicóloga Susana Sáinz. Es importante brindarle tiempo, no basta que lo veas jugar fútbol desde la tribuna o veas cómo juega con sus amigos o amigas. Es mejor que tú busques un tiempo para divertirte con tus hijos.

viernes, 27 de marzo de 2009

El por qué los niños y jóvenes se drogan



Los padres creen con frecuencia, que quines le ofrecen las drogas a sus hijo y los presionan para consumirlas son los amigos o narcotraficantes, es más probable que sean los primeros, sin embargo los niños dicen que deciden usar drogas porque:

Estan aburridos y buscan algo en que entretenerse.

Para sentirse bien.

Para olvidarse de sus problemas y relajarse.

Por diversión.

Por curiosidad, donde entra la famosa frase"para ver que se siente".

Para vivir una aventura, que implica prohibición y peligro.

Aliviar su dolor.

Por que quieren sentirse a mayores.

Como una forma de ser independientes y libres.

Por querer pertenecer a cierto grupo y sentirse " en onda" .

martes, 3 de marzo de 2009

La rivalidad entre hermanos



Mientras que muchos niños tienen la suerte de convertirse en el mejor amigo de su hermano, es muy común que entre hermanos exista discordia
Muchas veces, la rivalidad entre hermanos comienza incluso antes de que el segundo hijo nazca, y sigue a medida que van creciendo y comienzan a competir por todo, desde la atención de sus familiares y amigos, a los juguetes. Su evolución sobre sus necesidades puede afectar considerablemente a la forma en que se relacionan entre sí.

Puede ser frustrante y decepcionante para usted ver y escuchar a sus hijos luchar uno contra Un hogar que está lleno de conflictos es estresante para todos. Sin embargo, a menudo es difícil saber como detener la lucha, y ni sabe si debe intervenir. Pero usted puede tomar medidas para promover la paz en su hogar y ayudar a sus hijos a salir adelante.

¿Por qué sus hijos pelean?

Muchas cosas diferentes pueden causar las peleas entre hermanos. La mayoría de hermanos sufren algún grado de celos o competencia, y ésto puede conllevar a las riñas y peleas. Pero hay otros factores que podrían influir en la frecuencia de las peleas.

¿Qué puede hacer cuando la riña se inicia?

Si bien puede ser común para los hermanos pelearse, desde luego, no es agradable para nadie en la casa. Y una familia sólo puede tolerar una cierta cantidad de conflicto. Así que ¿qué debe hacer cuando empieza la lucha?

Siempre que sea posible, no involucrarse, sólo si hay un riesgo de daño físico y cuando se corra el riesgo de crear otros problemas. Los niños pueden llegar a esperar su ayuda para que venga a su rescate y así no trabajar ellos en la solución del problema. También existe el riesgo de que usted ( por inadvertencia ) demuestre a uno de ellos más protección, lo que podría impulsar aún más el resentimiento. Del mismo modo, al rescatarlo siempre se van a sentir sobreprotegido, cosa que usted no siempre estará para ayudarle o "salvarle".

Trate de resolver los problemas con sus hijos, no para ellos.

Si va a participar, he aquí algunos pasos a tener en cuenta:

Separe los niños, póngalos en habitaciones separadas hasta que estén calmados. A veces es mejor darles un espacio de tiempo para que el conflicto pierda peso. De lo contrario, la lucha puede escalar de nuevo. Si quiere hacer de ésto una experiencia de aprendizaje, esperar hasta que las emociones hayan muerto.
No ponga demasiada atención en averiguar si los niños son culpables. Siempre tome en cuenta que toda persona que está involucrada es en parte responsable.
Si el caso es con un juguete, cuando los dos quieren el mismo, tal vez tengan algún juego que podrían jugar juntos.
Recuerde, que los niños hacen frente a las controversias, y también aprenden habilidades importantes que les servirán para toda la vida - como el compromiso y la forma de negociar, y cómo controlar los impulsos agresivos.

Como ayudar a sus niños a llevarse bien

Cosas simples que usted puede hacer todos los días para evitar las peleas son:

-Establezca reglas de conducta aceptables. Dígale a los niños que no hay maldición, ni apodos, n gritaran.

-Recabar su opinión acerca de las normas, así como las consecuencias cuando se rompen. Ésto enseña a los niños que son responsables de sus propias acciones, independientemente de la situación o de cómo se sintieron provocados, y desalienta cualquier intento de negociar acerca de que era "derecho" o "mala".

-No permita que los niños le hagan pensar que todo siempre tiene que ser "justo" e " igual", a veces un niño necesita más que el otro.

-Tome la iniciativa en dar a sus hijos uno a uno la atención dirigida a sus intereses y necesidades. Por ejemplo, si uno le gusta ir al aire libre, dar un paseo o ir al parque. Si otro niño le gusta sentarse y leer, hacer tiempo para hacerlo también con él.

-Asegúrese de que los niños tienen su propio espacio y tiempo para hacer sus propias cosas - para jugar con los juguetes por sí mismos, a jugar con sus amigos sin etiquetado, sin su hermano, o de disfrutar de actividades sin tener que compartir el 50%.

-Mostrar y explicar a sus hijos que, para usted, el amor no es algo que viene con límites.

-Hágales saber que están seguros, son importantes, y necesarios, y que sus necesidades serán satisfechas.

-Relacionarse entre si, ya sea viendo una película, tirando una bola, o jugando un juego de mesa, haciéndoles ver que es una forma pacífica de pasar el tiempo juntos. Ésto puede ayudar a aliviar las tensiones entre ellos y también le mantiene involucrado con ellos. Dado que la atención paterna es algo que muchos niños sienten como una necesidad, las actividades de diversión familiar puede ayudar a reducir los conflictos.

-Si sus hijos con frecuencia pelean más por las mismas cosas (como los juegos de vídeo o el televisor, o el mando a distancia), hacer un calendario que muestre a los niños los horarios en que pueden y deben usar las cosas durante la semana.

-Si las peleas entre sus niños en edad escolar son frecuentes, haga reuniones semanales de la familia y deles a conocer las reglas sobre la lucha para la reducción de los conflictos. Considerar la posibilidad de establecer un programa donde los niños ganen puntos por una actividad orientada a la familia cuando trabajan juntos para poner fin a la lucha.

-Reconocer que los niños a veces necesitan tiempo aparte de los demás y de la dinámica familiar. Trate de dar pausas para la organización de actividades o fechas para cada niño, de vez en cuando.

-Tenga en cuenta que los niños a veces luchan para captar la atención de un padre. En ese caso, considere la posibilidad de pasarle a su pareja las riendas de las actividades, cuya paciencia puede ser mayor en ese momento.

domingo, 1 de marzo de 2009

REBELDIA



Si su madre le da una orden, su respuesta es no. Pregunta por qué debe hacer cada cosa, por qué debe obedecer, reniega de todo y hasta encuentra argumentos para justificar su actitud y contrarrestar los llamados de atención.

Si su madre le da una orden, su respuesta es no. Pregunta por qué debe hacer cada cosa, por qué debe obedecer, reniega de todo y hasta encuentra argumentos para justificar su actitud y contrarrestar los llamados de atención. ¿Le parece demasiado familiar? ¿Encuentra coincidencias con el comportamiento de alguno de sus hijos? Sucede casi en todos los niños y adolescentes en ciertas edades. Sin embargo, podría convertirse en un trastorno de la conducta.

Los especialistas en sicología y conductas humanas lo llaman conducta negativista o desafiante y según el doctor Luis Alonso Molina Dávila, es una etapa normal en niños entre 18 y 36 meses y durante la adolescencia.

Se trata de una expresión de autonomía del crecimiento y en la adolescencia es “como una necesidad de separación de los padres y de establecer una identidad de autonomía”, explica.

Típicamente comienza a los ocho años y generalmente no pasa la adolescencia. Antes de la pubertad es más prevalente en los varones que en las mujeres, pero luego se manifiesta de igual manera en ambos sexos, continúa.

Igualmente puede ocurrir cuando el niño enfrenta una situación de estrés como la separación de sus padres o conflictos en el hogar, porque pasa una reacción de duelo, justifica.

Una característica típica de este comportamiento es que el niño lo presenta sólo en la casa y no en la escuela, aunque en algunos casos podría suceder; y ocurre casi siempre con la persona que tiene la autoridad en casa.

SIGNOS DE ALERTA

No obstante, esta conducta mediante la cual el niño trata de ganar autonomía, también podría llegar a convertirse en algo anormal o un trastorno de la conducta, por lo que es necesario valorar los casos que salen de lo que se puede considerar normal.

Si el niño toma una actitud desafiante, de oposición, siempre lleva la contraria y llega a la cólera fácilmente de forma persistente y a diario por más de seis meses, se han cruzado los límites, advierte.

En aproximadamente un 30 y 40 por ciento de los niños y adolescentes se trata de una etapa transitoria. En la mayoría no irá más allá de la adolescencia y si persiste, los signos serán muy pocos, sin embargo, un 20 por ciento podría desarrollar trastornos de conducta, asevera el experto.

El trastorno ocurre por una predisposición neurobiológica a padecerlo, también existen factores temperamentales, indica.

Los adolescentes que han pasado los límites de la conducta desafiante y desarrollan trastornos de conducta podrían pasar a actitudes más peligrosas como meterse en pandillas, destruir cosas, romper las normas sociales.

UN PROBLEMA FAMILIAR

Este problema tan común no sólo atañe al niño, muchas veces la causa se encuentra en la familia por la forma en que se educa al niño y los modelos de conducta que observa.

Podría ser causada por un exceso de disciplina o una inadecuada forma de disciplinar, estructurar o fijar límites, de parte de los padres.

También ocurre cuando hay una identificación del niño con un progenitor que tiene trastornos impulsivos. En estos casos se establece un modelo de conducta de interacciones negativas y desafiantes hacia los demás, dice.

La ausencia física y emocional de los padres por motivos laborales, es otra causa de que los niños presenten esta conducta.

ALGUNAS IDEAS
Recomendaciones

Trate de brindar suficiente tiempo a sus hijos. Este tiempo debe ser de calidad. Brindarle amor y atenciones.

Si el problema persiste por mucho tiempo, se debe buscar ayuda profesional para recibir terapia individual y de familia.

Auto evalúese. Es conveniente identificar dónde radica el problema. Si se trata de una forma inadecuada o exceso en la forma de imponer disciplina, identifique si en la familia hay algún miembro con este tipo de conducta, a quien el niño podría estar imitando.

Es necesario observar con quién se da la conducta y en qué contexto.

Los niños o adolescentes casi nunca tienen conciencia que están haciendo mal. Trate de hacerle tomar conciencia de que no está actuando bien.

lunes, 16 de febrero de 2009

Hable con sus hijos acerca de las drogas



Siéntase cómodo de hablar del tema de las drogas y por qué éstas son dañinas. Siempre que pueda, intente llevar las conversaciones con sus hijos al tema de las drogas y por qué éstas son dañinas.

Los expertos piensan que si usted puede inculcar estas ideas en las mentes de sus hijos antes de que ellos se vean en la necesidad de tomar decisiones difíciles, tendrán una mayor tendencia a evitar las drogas que a usarlas. Se ha comprobado que los adolescentes que han aprendido de sus padres acerca del riesgo con las drogas, son menos propensos a probar la marihuana que aquellos que nunca aprendieron de ellos.

No tenga miedo de hablar con sus hijos del tema de las drogas, esto no les induce malas ideas. Es lo mismo que si les hablara de como prevenir los peligros automovilísticos. Lo que usted está haciendo es simplemente advirtiéndoles de los posibles peligros que puedan enfrentar en su ambiente, para que estén propiamente informados y preparados.

Los jóvenes en los últimos años de la escuela primaria deben ser advertidos acerca de los peligros que representan los inhalantes. Existen algunas substancias de uso común en el hogar que algunos muchachos de esa edad tratarán de inhalar por curiosidad. Es importante que los padres de estos jóvenes adviertan a sus hijos que el sólo inhalar esas substancias por un instante puede provocar serios daños al cerebro y algunas veces hasta la muerte.

Los padres deben aprovechar las buenas conversaciones que tienen con sus hijos a diferentes edades para indicarles claramente que se oponen al uso de la marihuana. Ellos deben comunicar claramente a sus hijos que si éstos usan marihuana sus padres se sentirán defraudados. Los padres también podrían explicar a sus hijos durante estas conversaciones que el uso de la marihuana interfiere con la habilidad de concentración mental de los jóvenes, con la memoria, con las habilidades motoras, y que ésta interfiere con la motivación lo cual conduce a un pobre rendimiento escolar y lleva a los jóvenes a decepcionar a sus seres más queridos. Este mensaje puede ser comunicado por los padres en una forma muy amable. “Yo te quiero mucho y deseo lo mejor para ti, así que espero que no pruebes la marihuana”.

Cómo presentar el tema de las drogas

Si usted escucha de sus hijos algo que no le gusta, por ejemplo que uno de sus amigos fuma marihuana o tal vez él le confiesa que se tomó una cerveza en una fiesta, es muy importante que usted no reaccione en una forma que corte completamente la conversación. Si el adolescente se pone defensivo o le asegura a usted que no conoce a nadie que use drogas, pregúntele entonces por qué cree él que las personas usan drogas.

Platique acerca de que si vale la pena el arriesgarse al cambio de vida que las personas experimentan cuando usan drogas, y de que si tomaría ese riesgo. Aún sin tener en cuenta la adicción, la simple experimentación es un juego muy arriesgado. Una mala experiencia, como la de caminar bajo la influencia de las drogas, puede llevar a una persona a cruzar una calle muy transitada sin tomar precauciones, lo que podría cambiar o terminar la vida de la persona para siempre.

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lunes, 9 de febrero de 2009

Beneficios para los niños al practicar taekwondo




Considerado ya como deporte olímpico, el taekwondo se ha convertido para quienes lo practican en serio, en una forma de vida, un instrumento para alcanzar el equilibrio físico y mental, dando como resultado personas felices, seguras y triunfadoras.
El taekwondo conjuga elementos que llevan a la realización del ser humano en todos lo sentidos. Los principios en que éste arte marcial se basa, lo hacen una discplina fascinante y muy benéfica que está al alcance de todos, sin importar su edad o sexo.
Mejorando su calidad de vida , día con día adultos, jóvenes y niños lo practican dando como resultado personas con excelente condición física, seguras de sí mismas, autodisciplinadas y con elevada autoestima.

Existen cientos de casos de niños que al practicar esta deporte, han mostrado cambios positivos en su conducta, tanto en la casa como en la escuela y en el medio en que habitualmente de desarrollan.

Esto se debe a que el taekwondo templa el carácter de los niños; para aquellos que son muy agresivos se vuelven más tranquilos y concientes, mientras que para los niños introvertidos y muy tímidos les proporciona mayor confianza, iniciativa y los motiva a aprender a valorarse por sí solos.

Otros beneficios que puede obtener del taekwondo son:

Beneficios físicos

• Aumenta la resistencia cardiovascular.
• Mejora la resistencia y la fuerza muscular.
• Aumenta la flexibilidad.
• Potencia el conocimiento del propio cuerpo.
• Ayuda a desarrollar mejor y más rápidamente las capacidades de coordinación.
• Aporta el control de un alto nivel de movimientos básicos que permitirán en el futuro realizar un forma óptima el trabajo técnico deportivo.

Beneficios psicológicos y sociales

• Su mente desarrollará las bases de la concentración.
• Los niños se vuelven más disciplinados.
• La seguridad en si mísmos que se obtiene con el taekwondo, es por que los niños se dan cuenta que son capaces de dominar su cuerpo en el entorno, logrando también que su autestima se eleve.
• A través de distintas tareas y variadas ejercitaciones, se inculca y fomenta en el niño el compañerismo y el trabajo en equipo, así como la importancia de cada individuo dentro del grupo.
• Con la práctica del taekwondo se fomentan valores como la honradez, lealtad, respeto, humildad, amor al prójimo.
• El niño obtiene enseñanzas culturales que les permitirán el conocimiento de costumbres, tradiciones y formas de pensar de otra raza, lo que los hace más tolerantes y solidarios.